El Doberman
Injustificada mala fama y algo más

Ningún mito canino ha sido tan imaginativo y extendido como este. Los "me dijeron", "me contaron" o "hubo un caso"' pululan por doquier trasmitiéndose de boca en boca sin que nadie conozca personalmente el caso relatado. La explicación popular a ésto es el mentado "...crecimiento cerebral más allá de la capacidad craneal que hace que a cierta edad pierda el olfato y no reconozca al dueño..."

Cualquier perrero observador se dará cuenta de que ningún perro apela al olfato para reconocer al dueño a menos que esté‚ ciego y sordo. Si el amo está a la vista, lo reconocerá por su forma de moverse; si no lo está lo hará por ruido de su auto, por sus pasos (únicos e inconfundibles al sensible oído canino), por la particular forma de sacar sus llaves, abrir la puerta, etc., finalmente olfatear detenidamente a su amigo para tener una idea de donde estuvo, que novedades trajo, su estado de ánimo, y miles de datos más.

Cuando este mito se vierte de la boca de una persona sin experiencia, se debe al desconocimiento; pero he oído decirlo a criadores y expositores experimentados haciendo gala de un lenguaje técnico “...y la presión que sufre a la altura de los parietales termina anulando el olfato, por eso no reconoce al dueño a los cuatro o cinco años, y bla, bla, bla...”, ni siquiera es cierto que el sentido del olfato se encuentre a la altura de los parietales. Estos charlatanes son las verdaderas usinas de las estupideces más grandes de la historia de la cinofilia, después de que en el siglo XVII se creyera que los perros con las colas amputadas no contraían rabia.

Lo malo de todo esto es que cuando, después de que cientos de dbermans murieron de viejos fieles a su familia humana, uno solo ataca al dueño, se lo atribuye a este “problema general de la raza” y no al hecho de que, como muchos casos de otras razas, era un animal mal manejado, o de mal temperamento o incluso trastornado mentalmente, que los hay en todas las razas.

LA IMAGEN DE LA DUREZA

Más allá de la mala fama por los campos de concentración, las películas y las leyendas, debemos pensar que existen otros factores que han desencadenado la mala prensa de que es víctima esta por demás cariñosa raza.

Se han empleado ovejeros alemanes en los campos de concentración, sin que ello haya hecho que compartan su mala fama con los dobys.

Ha habido innumerables películas con rotts como villanos, y mastines de todo tipo, y sin embargo no son ellos los blancos de estos ataques de la gente.

¿Qué tiene entonces el doberman que lo hace tan temido?. Sin dudas es un poderoso perros de ataque, como el schanuzer gigante que no tiene semejante fama de asesino. De manera que descartemos también que su capacidad de atacar sea la causa de sus detractores.

El doberman tiene algo que ninguna raza tiene: todo su cuerpo termina en puntas.

Nuestros perros han sido seleccionados con diferentes formas físicas. Hay razas que tienen aspecto infantil, desde el corte de la cara hasta la patas chuecas y un andar como de un bebe que comienza a caminar, otras razas tienen aspectos de humanos luchadores, como el Bulldog Inglés, con su espalda casi plana como la humana, su pelvis pequeña y hombros separados. El doberman es un perro “puntiagudo”. Prácticamente toda su silueta está rematada con formas agudas, cargadas de masa muscular en el medio de toda su estructura, incluso las orejas son recortadas dándoles aspecto de puñales y más todavía con la moda de los cortes actuales, cortes largos y rectos.

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