|
Técnica
de suministro de leche artificial
El sistema más recomendable y menos agresivo de lo que puede
aparentar en un principio, es la alimentación por intubación
intragástrica. Requeriremos un tubo de plástico de rigidez
adecuada, ni duro ni muy blando que se vaya a doblar demasiado, del
tipo catéter nº8, con longitud entre 30 y 50 cm. según
razas. También una jeringuilla de 20 o 50 cc (ml) según
el tamaño de los cachorros. La precaución a tener encuenta,
corregida con la práctica, es el cuidado en la introducción
del tubo, lubrificado ligeramente con aceite, así como evitar
darles una cantidad excesiva de alimento. También debemos disponer
de un sistema de calor que mantenga la temperatura del líquido
a la temperatura corporal o algo más. Calentar a 50ºC, para
que quede y se mantenga entre 39º C y 42ºC. La atención
estricta en la limpieza, es fundamental.
La forma de actuar es simple aunque pueda aparentar aparatosa. Se toma
primero la medida, a señalar en el tubo, de la distancia entre
la boca y el estómago del cachorro (última costilla).
Una vez señalado, se llena la jeringa y se introduce suavemente
el tubo hasta notar que está dentro del estómago. Apretando
el émbolo despacio llenamos el estómago directamente con
la cantidad previamente fijada de alimento.
En cuanto al número de veces a alimentar, o tomas diarias, hay
criterios dispares. Es importante seguir las instrucciones de los fabricantes
de las leches maternizadas. Algunos autores señalan que debe
alimentarse seis veces al día, pero por la molestia horaria a
las personas, y porque también a los cachorros les hace bien
el dormir, recomiendo el siguiente programa:
a.. Repartir en cinco veces o tomas al día mientras estén
en los primeros diez días de vida.
b.. repartir en tres tomas entre los 20 y 30 días de vida (cada
8 horas), horario lo máximo de preciso.
c.. De haberse iniciado bien al alimento complementario en papilla a
las tres semanas de vida, a partir del mes de edad ya puede dejarse
de intubar o de dar el biberón y darles exclusivamente el alimento
en papilla cada vez más espesa, hasta llegar a las seis semanas,
que ya podremos dejarles como destetados, y con la alimentación
a su disposición.
En cualquier momento, y desde que se inicia la lactancia, deberían
disponer de agua fresca para que si tienen sed puedan beber agua. es
un error común darles exclusivamente la leche (artificial o materna)
como única bebida.
Para la primera vez que se de alimento deben haber transcurrido desde
la lactación, si la hubo, tres o cuatro horas, para que el estómago
este vacío y tenga sensación de hambre, pero sería
contraproducente esperar demasiado. Los cachorros que han quedado huérfanos
en las primeras semanas de vida, pesando entre 200 a 300 gramos, deben
recibir unos 10cc en la primera comida. La capacidad del estómago
de los cachorritos es aproximadamente de 50cc por cada Kg. de peso.
Los cachorros, tanto si les damos leche en biberón como intubándolos,
deben tener la cebeza en posición alta para que el aire y gases
del estómagopuedan salir. En segunda alimentación y en
las siguientes podremos aumentar la cantidad diaria de leche reconstituída
hasta, aproximadamente, el 20 por ciento del peso de cad cachorro.
Alimentos a utilizar
Al existir hoy día numerosos productos de leche maternizada específica
para perros con garantía de empresas con amplia investigación,
son los productos a escoger, valorando el prestigio de la marca y empresa.
Cada producto puede diferir en cuanto a su composición aunque
lo lógico es que sean parecidas a la de la leche materna de perra.
existen productos en líquido, pero los más frecuentes
y económicos se presentan en polvo que debe mezclarse con agua
calentada.
Por los inconvenientes de las recetas caseras, y su riesgo de desequilibrios
en momentos tan esenciales, no son a recomendar. Las fórmulas
caseras de un vaso de leche con tres yemas de huevo para aportar grasa,
con suplemento vitamínico y mineral, sólo sirven en caso
de urgencia. Tampoco debemos darles leches maternizadas para bebés,
o papillas de niños, ya que debemos recordar que las necesidades
de los cachorros son muy superiores, y por tanto precisan un superior
equilibrio entre nutrientes, que las de los bebés humanos recién
nacidos.
Muchas de las leches maternizadas contienen leche de vaca, en sus diversas
formas, e incluso para controles de importación, lo citan en
la etiqueta con porcentajes precisos. Por la reducción de lactosa
realizada y el tratamiento del proceso, el riesgo señalado de
la leche de vaca se minimiza. De aquí la conveniencia de escoger
marcas de empresas con alta tecnología.
|